CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

miércoles, 26 de julio de 2017

EL NOMBRE DE ANA - "GRACIA"

El nombre de Ana data desde la antigüedad, desde hace más de 2500 años.

Hay una interpretación posible de su origen, respecto de que se pudo derivar de “ÂNÂB”. Anab es una localización bíblica que significa “lugar de uvas”, o por considerar un lagar un lugar de de abundancia bien se le puede considerar lugar de abundancia y de ahí su derivación hacia el significado de abundancia, plenitud o gracia en cuanto a beneficio o donación.


Lo cierto es que Ana tal y como lo conocemos, tiene su raíz hebrea en “Hannah”, que significa Gracia (Don) y así lo traduce la Vulgata desde el griego, “Anna”.

Al menos que sepamos por la documentación bíblica canónica cuatro mujeres llevaron ese nombre en el libro sagrado, aunque hay que tener en cuenta la utilización de este nombre en otras culturas; tales que el nombre de Ana fue impuesto a los hombre en época fenicia, tal y como lo atestiguan las tradiciones onomásticas, bien desde su nombre original o a través de nombres compuestos o derivaciones del mismo.

Mujeres que llevan en la Biblia el nombre de Ana o su derivación.
1. Ana: La esposa predilecta de “Elqanah” y madre del profeta Samuel, juez de Israel. Este mujer es la que compuso el canto original llamado Magnificat, que luego usaría Isabel la prima de la virgen María ante la visita de esta. (1Sam 1,1-2.10.19ss)
2. Ana: La mujer de Tobit, de la tribu de Neftalí y madre del joven Tobías. (Tob 2,11-14)
3. Ana: Mujer de Ragüel y pariente de Tobit. (Tob 7,2-17.8,12)
4. Ana: Profetisa Ana hija de Fanuel de la tribu de Aser, mujer anciana que enviudó a los siete años de casada y que se consagró al servicio del templo. A sus 84 años presenció la presentación de Jesús en el templo y profetizó sobre él. (Lc 2,36-38)

No hay certeza bíblica escrita del nombre de la madre de la virgen María, pero muchos escritos antiguos no reconocidos canónicamente, documentan el nombre de Ana como el de la madre de la virgen María.

Ciertamente como ha informado mi hermano José María en una publicación, el origen de esta fuente es apócrifa, pero lo apócrifo no es sinónimo de mentira en absoluto. La propia biblia está llena de incongruencias y absurdos aunque la consideremos en su conjunto Palabra de Dios. Un ejemplo. ¿Qué hace el Cantar de los cantares en la Biblia? Un libro amoroso-erótico en el cual no se nombra si alude a Dios en ningún párrafo.

El nombre de Ana fue el de la abuela del Señor, sí. 
Debemos confiar en las fuentes escritas que nos enseñan que esta mujer tuvo ese nombre, y que el mismo nombre fue significación de su propia personalidad, lo que ella misma atesoraba y que transmitió a su Hija María, la capacidad de testimoniar desde la humildad y el ser ambas GRACIA DE DIOS entregada como regalo a los hombres y mujeres del mundo.

Espero que esta aportación propia y de mi extensa biblioteca bíblico teológica, ayude a despejar incógnitas y a conocer más a estas mujeres maravillosas que como tantas que pueblan el mundo son “Anas” y pueden ser mujeres dignas y portadoras de la Gracia de Dios.


Fraternalmente, Floren.

viernes, 7 de julio de 2017

FLORECER EN GRATITUD - XIV DOMINGO T.O. A

Aun recuerdo con no poca nostalgia, aquel paisaje de una dehesa poblada de margaritas cuya frase rezaba: “donde Dios nos sembró, es preciso saber florecer”. Absolutamente cierto. Hay quien admira la capacidad humana para adaptarse a las circunstancias y simplemente lo aplica al destino. Pero nosotros, incluso con aquellos que no se consideran como tales, somos hijos e hijas de Dios. 
Él ha puesto en nuestros corazones la llama de su amor que es aliento de vida y plenitud (Rom 8,9.11-13), constituyéndonos como obra suya y templos de su Espíritu. Un Espíritu que tras semanas de pentecostés se nos hace necesario y preciso para captar toda la dimensión de Dios, entre la que destaca su ternura infinita (Salmo 144). 
¿Cómo no reconocer todo lo que Dios nos ofrece, aun a pesar de la adversidad de la vida? Incluso los que se fueron de nuestro lado siguen siendo don, pues al estar junto a Dios forman parte de Él y de nosotros. “Alégrate, canta, mira a tu Dios”, nos anima Zacarías (9,9-10). 
Para este profeta la vida no fue fácil, pero fue capaz de vivirla en plenitud desde la gratitud de sentirse protegido, querido y mimado por Dios junto al pueblo de Israel. Si se contempla la anchura del mundo, somos bien poca cosa en el ruido de la vida y en el giro del planeta tierra. 
¿A quién le importamos? A Dios, a nuestro Padre, el que nos creó. El se fijó en nosotros y nos puso en el mundo a través del amor de nuestros padres, para ser fermento y sal, luz y vida; y todo ello desde la sencillez del mundo y al estilo de Jesús (Mateo 11,25-30). 
¡Así le pareció mejor al Señor! Desde Jesús nos ofrece un camino de héroes, cuyo merito radica no en construir edificios o hacer hazañas reconocidas mundialmente y siendo protagonistas de tal o cual cosa. Un vaso de agua le basta al Señor, para enorgullecerse de tus obras. Un vaso de agua dado a un sediento, por medio del testimonio de tu vida cristiana. 
Por lo tanto, afanémonos en vivir agradecidos por lo que somos, por lo que seremos y por lo que de otros recibimos. Todo ello se lo debemos a la bondad de Dios, que en la vida nos ama y por medio de los acontecimientos nos busca.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN DE LA SENCILLEZ DE LA VIDA
Señor y Padre bueno,
que nos amas y nos buscas.
¡Gracias por la vida!

No sabíamos de la grandeza de las obras sencillas,
hasta que comprendimos a la hermana abeja.
Ella surca los vientos y las laderas
hasta encontrar flores sencillas y bellas.
¿Sabe ella que al obtener el polen,
también lo dispersa y poliniza otras flores
colaborando en la rueda de la vida,
para la obtención de los frutos?
Nosotros, que somos tus hijos
y te queremos como Padre,
te llamamos abba -“papaíto”-,
y te damos enormes gracias por la vida.
Gracias por mostrarnos el camino de la sencillez
como senda primordial para servir en tu Reino.
Ante tu presencia no cabe ni el dorado ni los galones,
solo manos abiertas y ganas de abrazar y de servir.

Que sembremos bondad y vida, alegría y plenitud.
Que seamos dignas obras de tus manos
y personas en las cuales habite tu Santo Espíritu.

Te lo pedimos por Jesús,
que por la vida pasó haciendo el bien
y siendo causa de alegría de muchos
y vive y reina junto a Ti y el Espíritu,

por los siglos de los siglos. Así sea.

(se autoriza la difusión indicando su procedencia)

viernes, 30 de junio de 2017

LOS FRUTOS DE LA FRATERNIDAD. DOMINGO XIII T.O. A

Los frutos de la fraternidad. Domingo XIII. T.O. A
“Comienza haciendo lo necesario; luego haz lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible” (San Francisco de Asís). Lo que nos viene a decir Francisco es que quizás en la vida, lo mejor es dejarse llevar por la bondad del corazón desde la disponibilidad. 
Si estamos de acuerdo en que la vida es un continuo aprendizaje, sin que tenga nada que ver la edad del sujeto, sea joven o adulto; lo cierto es que debemos estar abiertos a toda consideración que nos pueda ayudar a la construcción de un mundo mejor, desde la realidad de nuestro primer mundo. Aquel en el que vivimos. 
Eso sí, sin algaradas ni parafernalias ninguna. Todo al estilo de Jesús. Y Jesús, aunque exige en el evangelio una fidelidad hacia Él que no puede superar la estima que a los familiares se les tiene, lo que nos viene a reseñar es que en la vida la armonización de todo y el equilibrio justo, puede ser la esencia para una vida conforme a sus pasos. Me explico brevemente. 
No se nos puede pedir que establezcamos una categoría en el amar, pero es posible amar de tal manera que lo amemos todo; y que en el amor que profesemos a familiares, amigos y/o pareja, descubramos la propia esencia de Dios; para amarle a Él –y a Jesucristo- con ellos, por ellos y desde ellos. Partiendo de esa base del amor reciproco, como decía antes debemos abrirnos a otras posibilidades de ser cordiales y fraternos con quienes están distantes de nosotros, para también con ellos y por ellos amar a Dios. 
Las palabras claves de la Liturgia de la Palabra de este Domingo son: Seguimiento, fraternidad, luz y vida. El SEGUIMIENTO es la determinación con la que decimos creer en Jesús de Nazaret (Mateo 10,37-42) y todo lo que representa. La FRATERNIDAD es la acogida al desconocido sin condiciones, sabiendo que en él puedes acoger a Jesús. Teniendo en cuenta que desde la fraternidad engendras fraternidad y vida, como la mujer de la lectura  (2 Reyes 4,8-11.14-16a). Aspiramos a obtener la LUZ de Dios para irradiarla a los demás como personas nuevas:    “dichoso el pueblo que camina, oh Señor, a la luz de tu rostro” (Salmo 88). ¿Para qué pretender llevar a cabo todo esto? 
Pues para experimentar junto a Pablo de Tarso la grandeza del Resucitado y ser conscientes de lo que puede ser la VIDA vivida desde la plenitud, y no desde los estereotipos que la sociedad nos impone (Romanos 6,3-4.8-11). 
En un mundo en el que se cierran fronteras y elevamos muros entre las personas –incluso en el nombre de Dios-, se hace urgente una llamada a la fraternidad, a la acogida, a la hospitalidad. Si amamos sentiremos la satisfacción del trabajo bien hecho, y Dios que nos ama desde el otro nos lo recompensará.
Fraternalmente, Floren.

ORACIÓN POR LA FRATERNIDAD
Dios y Padre bueno, que nos amas y nos buscas.

En aquella persona a la cual retiré la mirada
porque no la consideré digna de mí,
en ella estaba tu Hijo Jesús.
Es lamentable, pero es así.
Hago memoria y reconozco
en aquellos ojos hambrientos
la hondura de los ojos del galileo.
En sus manos agrietadas veo la sequedad
de un caminar en la vida en el que no se le ofrece ni agua.
En su cansancio pude ver el desprecio de la sociedad instalada,
de carros de la compra llenos y tecnologías de todo tipo.
¿Dónde queda mi fraternidad, Padre?
No dejes de mostrarnos la realidad de la vida
con la fuerza de tu Santo Espíritu.
No dejes de darnos lecciones de grandeza
y humildad desde los otros ante los cuales
no te reconocemos.
No dejes de restregarnos por la cara
que un día sin amor ni fraternidad,

es un día de sepulcro y no de resurrección. Amén.

(se autoriza su difusión indicando su procedencia)

miércoles, 28 de junio de 2017

ORGULLO X 1 TUBO. #worldpride2017

Orgullo #worldpride2017
Un año más llega la fiesta del Orgullo Gay, reivindicando el espacio que las personas LGTB y de otras opciones sexuales solicitan para sí mismas y para todo el mundo, habida cuenta de que aún queda mucho por andar. Hace 39 años que murió asesinado Harvey Milk, el primer homosexual abiertamente declarado, que obtuvo el primer puesto en política siendo miembro de la Junta de Supervisores de San Francisco (EE.UU.) por el Distrito 5.
“doy gracias a Dios, pues el orgullo que sentimos y que hoy podemos mostrar, en una parte muy considerable es gracias Él”
Lo que yo desearía es que no tuviéramos que celebrar esta fiesta con aire reivindicativo, pues sería señal de que el trabajo está hecho y de que no necesitamos que se nos dé nada más. Pero indudablemente no es así. En muchos países no ser heterosexual le cuesta la vida a la gente. 
Ser libres les cuesta aun más, pues la cultura de algunas sociedades arrastra a los ciudadanos hacia el abismo del fanatismo y la incomprensión de la grandeza del amor libre. Sí, amor libre. No quiere decir esto que cada día se ame a alguien distinto, pero si así se hace estaría bien, mientras no se haga mal a nadie. 
¡Cuánto han sufrido las personas que se han visto obligadas a vivir bajo estereotipos impuestos en casa o en su cercano mundo! Yo en este día recuerdo siempre que lo que tenemos hoy, el gran nivel de aceptación que hay en España –junto a otros países del mundo- se lo debemos en gran medida a los que gritaron y lucharon por SU espacio en la sociedad, por sus derechos y sus libertades. 
Ahí estamos todos. 
El camino ha sido y es duro. Aun se no se nos considera aptos para alcanzar tales o cuales puestos en ciertos sitios. Pero ahí estamos, aportando cada cual nuestro granito de arena para hacernos ver y sentirnos orgullosos de nosotros mismos, siendo dignas personas que respetuosamente viven y dejan vivir. 
No quiero terminar estas palabras sin hacer una referencia propia desde la perspectiva creyente. ¡Paso de lo que diga “mi” Iglesia sobre nosotros! Tampoco voy a dedicar tiempo es criticarla pues no sirve para nada. Tristemente ya se perjudica bastante así misma desde ciertas actitudes de sus “pastores”. Lo que quiero es dar gracias a Dios, pues el orgullo que sentimos y que hoy podemos mostrar, en una parte muy considerable es gracias  ÉL. Por amor nos creo, siendo lo que somos. 
Y si Jesús es la revelación de ÉL mismo, también es parte nuestra y de manera importante; pues Jesús vino a jugarse el tipo por la gente desfavorecida. Y si el colectivo LGTB es rechazado desde donde sea, se rechaza a Dios mismo en su plenitud. “Mirad que amor nos ha tenido el Padre, para llamarnos hijos de Dios”, dice San Juan en su carta. 
Ojalá todos los homosexuales del mundo puedan sentir la grandeza de sentirse amados por Dios, por el mundo, sintiéndose imprescindibles para la vida. Las manos de un homosexual no tiene distinción respecto de otras manos, por eso estamos llamados a dar ejemplo, ser respetuosos, impecablemente fraternos y solidarios al 100%. 
Cuando Jesús de Nazaret desembarcó en el mundo, lo hizo en la condición humana en la humanidad. Demos gracias por ello. En Jesús tenemos el primer ejemplo de quien se partió la cara por nosotros hasta jugarse la vida. Estemos por lo tanto, a la altura de las circunstancias. Ganemos espacio desde el respeto. Debemos combatir el fanatismo y la intransigencia con el respeto y nuestra bandera del Arco Iris –creada por Gilbert Baker, fallecido este año- y todo lo que esta bandera representa. En su esencia está nuestra propia naturaleza y orgullo, LA LIBERTAD.
Feliz día del orgullo. Os abrazo a todos los que os unís a esta celebración y ruego para que todas las personas LGTB alcancen la libertad plena. Acabo con un maravilloso poema del jesuita Pedro Trigo, que nos hará fortalecer nuestra condición y nos ayudará a reflexionar.
Fraternalmente, Floren.

DIOS ECHÓ SU SUERTE CON LA HUMANIDAD
Te damos gracias, Padre, porque Vosotros, la comunidad divina,
decidisteis que el Hijo se embarcara en el barco de la humanidad. ¡Qué cosa, Señor…!
Nunca acabaremos de entender ni de dar gracias.
No se embarcó en el barco de los justos, ni en la nave de la Iglesia
ni en el paquebote de los plutócratas ni en el acorazado de los poderosos,
sino en el barco de la humanidad, que no tiene clase de preferencia, porque es la barca de los pobres.
Los justos, Señor, los ricos, los poderosos buscan barcos exclusivos para salvarse,
porque creen que la humanidad no tiene remedio, y muchos quieren subir a esos barcos de privilegio
porque han perdido toda esperanza en el futuro de la humanidad.
¿Cómo se hizo Jesús uno de tantos? ¿Cómo se le ocurrió subirse a semejante barquita?
¿Estás loco, Señor? ¿Por qué quieres apostar a caballo perdedor?
¿No ves el barco maltrecho por tantas tormentas? ¿No ves quehacer agua?
¿No lo ves a punto de naufragar o de estrellarse contra una roca?
¿Qué ganas con echar tu suerte con la humanidad perdida?
Nunca acabaremos de entender ese tu amor desmedido.
Pero te damos gracias, Señor, porque tu Hijo está para siempre en el único barco de la humanidad.
La salvación de la humanidad ya no es asunto de nuestra exclusiva incumbencia.
Si  nos hundimos, se hunde tu Hijo; si perecemos, perece tu Hijo.
Como tu Hijo no puede ni quiere salirse del barco,
Tú eres el primer interesado en que llegue a puerto.
imagen de www.elpais.com 



viernes, 23 de junio de 2017

LA ESTUPIDEZ TIENE SUS CONSECUENCIAS

"¿Cuando nos vamos a enterar que Dios es un Todo y que responde al amor, el respeto y la fraternidad antes que a cualquier nombre?"
Usted que lee estas letras, ¿es posible que crea una ofensa a la ciudadanía, a Dios, su Madre o lo que sea; el hecho de que una comunidad musulmana se reúna en la calle para rezar? Sí, para rezar. No se reunieron para poner una bomba, molestar ni nada por el estilo. Sino para hacer una de las cosas más inofensivas que hay en el mundo, orar. 

El problema –que puede ser un problema social para algunos- es que los que rezaban eran musulmanes y el sitio donde rezaban llevaba el nombre de la virgen, como muchas calles de nuestros pueblos. Pues esto ha sucedido hace unas semanas en Granada[1]. Y para colmo del asunto, un grupo de católicos que no quiero calificar, hicieron una convocatoria para rezar un rosario de desagravio en el lugar donde antes rezaron los musulmanes. 
Una acción de desagravio tiene lugar cuando hay una ofensa o se ha producido una situación violenta o de otra índole que ha perturbado el sentido del lugar, la paz social…etc; pero insisto, los musulmanes lo que hicieron fue rezar. Hay que reseñar que el arzobispado de Granada se desvinculó de este rezo del rosario de desagravio, menos mal[2]
Lo que está claro es que hay personas, aunque no demasiadas gracias a Dios, con capacidad para crispar y hacer de su creencia un vehículo a través del cual politizar situaciones. ¿Acaso el espacio público solo lo pueden ocupar las procesiones de nosotros los católicos? ¿Cuando nos vamos a enterar que Dios es un todo y que responde al amor, el respeto y la fraternidad antes que a cualquier nombre? ¿Cuándo nos vamos a convencer de que no es posible dar culto a Dios si no se antepone a cualquier situación el respeto y la dignidad humana? 
Para eso vino Jesús al mundo como la revelación de Dios, para ser carne de nuestra carne y uno de los nuestros a todos los efectos. Lo preocupante de estas cosas es que pueden dar lugar a situaciones desagradables aunque sean aisladas, por suerte. Hoy es noticia la agresión a una religiosa en la misma ciudad de Granada. La mujer iba de seglar, o sea no iba vestida de monja pero el agresor pudo conocerla. La agredió “por ser monja”. Nunca el fin justifica los medios y menos aun si la situación es violenta. 
No sé por qué este hombre actuó así con esta mujer inocente e indefensa, pero cuando los ánimos están crispados puede que haya personas que pretendan tomarse la revancha de esta manera deplorable e injusta, haciendo pagar justos por pecadores, como pasa casi siempre. Insisto en algo, el catolicismo tiene que convivir en paz y armonía con otras confesiones religiosas. Se terminaron los tiempos de conquista y consagraciones de pueblos y ciudades. Cada cual debe actuar desde el respeto y el bien común, y ya esto es motivo suficiente para que todos –creamos en lo que creamos- tengamos un punto de encuentro. Trabajemos por la paz, sobre todo por la paz interior. Fraternalmente, Floren.
p.d. al final del artículo en el enlace de ATRIO, se encuentra una manifiesto muy interesante de las COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES DE GRANADA

ORACIÓN DESDE EL RESPETO A LA FE
Señor y Padre bueno que nos amas y nos buscas;
nos afanamos en ponerte nombres,
Señor, Yahvé, Allah, Dios, Jehovah;
en invocarte de tal o cual manera,
pero Tú siempre estás ahí, junto a todos.
Tu bondad de Padre nos hace ser conscientes
de lo que verdaderamente merece la pena en la vida.
Que nuestro afán por adorarte se traduzca
en servicio y fraternidad a la comunidad humana,
tal y como nos lo enseñó tu Hijo Jesús.
Que en sus ojos encontremos
el camino hacia la sinceridad, la bondad
y la entrega por la causa de tu Reino,
respetando siempre a los hermanos y hermanas
que pertenecen a otras confesiones religiosas.
Mantenlos a ellos también ante tu mirada
y concédenos a todos tu Santo Espíritu
para que nunca dejemos de trazar senderos de paz, amén.

SANTA CRISTINA DE LENA - ASTURIAS

Me inclino ante esta maravilla asturiana y medieval.




jueves, 22 de junio de 2017

UNA RELIGIÓN PARA ESTE MUNDO - José María Castillo, teólogo

UNA RELIGIÓN PARA ESTE MUNDO
José M. Castillo

         Ocurre con demasiada frecuencia que mucha gente no se da cuenta del peligro, que entrañan las religiones, cuando ponen el centro de interés de los creyentes, no en “este mundo”, sino en el “otro mundo”. Porque esa esperanza ilusionada, con los premios y delicias de la “otra vida”, puede ser el argumento justificante que motiva al terrorista, para quitarle “esta vida” a la víctima que él necesita matar para irse derecho al paraíso, que los funcionarios de la religión le han prometido.  
         La relación entre religión y muerte es tan antigua como la existencia del ser humano en este mundo. Los más documentados estudiosos de la historia de la humanidad han demostrado sobradamente que el “homo sapiens” (el “ser humano”) ha sido siempre, desde sus orígenes más remotos, “homo necans” (el “ser que mata”). No necesariamente por maldad, sino por necesidad. Toda vida vive a costa de otras vidas (W. Burkert; G. Theissen…). Lo que no podemos saber es cómo, cuándo, ni por qué esta necesidad de subsistencia adquirió un valor religioso. Y así se convirtió en “sacrificio”.
         ¿Es esto un disparate o una falta de respeto a la religión y lo que la religión representa? Quien busque esta escapatoria, debería tener siempre presente que la misma base del cristianismo es un asesinato, la muerte inocente del hijo de Dios.
         Pero no es esto lo más importante, ni lo más original, que ofrece el cristianismo. Lo central y determinante, que los cristianos encontramos en el Evangelio, quedó formulado con singular profundidad en una de las cartas que Dietrich Bonhoeffer escribió a un amigo (abril de 1944), desde la cárcel de Tegel, poco antes de ser asesinado por los nazis: “La fe en la resurrección no es la “solución” al problema de la muerte. El “más allá” de Dios no es el más allá de nuestra capacidad de conocimiento. La trascendencia desde el punto de vista de la teoría del conocimiento no tiene nada que ver con la trascendencia de Dios. Dios está más allá, en el centro de nuestra vida. La Iglesia no se halla allí donde fracasa la capacidad humana, en los límites, sino en medio de la aldea”.

         Dicho de forma más sencilla y directa. Tenemos demasiada religiosidad para el otro mundo, si la comparamos con la anticuada y debilitada religiosidad con la que pretendemos afrontar el demasiado sufrimiento que los más desamparados tienen que soportar en este mundo. Esto tiene que cambiar. O ponemos a Dios en el centro de nuestra vida y de nuestra convivencia; o todo lo de Dios, la muerte, la esperanza y la vida eterna, terminará siendo mera palabrería sin contenido. Y entonces, cuando nos quedemos con meras palabras y esperanzas sin contenido, entonces quedaremos en manos de los canallas, posiblemente los más insospechados.   

domingo, 18 de junio de 2017

PRIORIDAD, REVITALIZAR LA EUCARISTÍA

En la ciudad belga de Lieja se celebró en 1246 la primera procesión de Corpus Christi; ya que ese mismo año el papa Urbano IV promulgo el 11 de agosto su bula “Transiturus de hoc mundo”, por el que alentaba la muestra pública de la Eucaristía a través de un cortejo procesional. 305 años más tarde sería el papa Julio III el que en la decimo tercera sesión conciliar confirmara el 11 de Octubre de 1551 el decreto de Trento, por el que se regula el culto y la veneración del santísimo sacramento. A esto dio pié la tan controvertida herejía del  suizo Johannes Œcolampadius (S.XV) ilustre teólogo protestante contemporáneo de Martín Lutero, que disputó con el catolicismo cuestiones fundamentales sobre la eucaristía. 

La creación del Corpus Christi no deja de ser paradójica, en cuanto que allá por el siglo VIII se quiso realzar y ensalzar el misterio eucarístico, cuando se le había cerrado al pueblo las puertas a este mismo misterio; por medio de la misa en silencio y de espaldas al pueblo, en lengua extranjera y un ritual cerrado en el cual las personas solo acuden y –si acaso- contestan. Estamos casi en las mismas hoy por hoy. 
La misa es una cosa y puede que en ocasiones esté exenta de misterio eucarístico. Sí, porque cuando se establece un ritual cerrado, un ritual denso solemne y solo para unos pocos que puede que lo entiendan; se encarece la significación de la Eucaristía que Jesús nos enseñó a celebrar, en la cual prima la actitud de servicio y el compartir, por encima de todas las cosas. Yo celebro la eucaristía en cuanto que asisto a ella junto a la comunidad cristiana, y reconozco en ese trozo de pan fino y blanco la Presencia de Jesucristo, al igual que reconozco la misma Presencia en cualquier alimento que es vivido y compartido en su Nombre y entre Hermanos. 

“Eucaristía es reconocer como servicio pastoral a tantas personas que ajenas a la iglesia con trasfondo cristiano en muchos casos, hacen el bien sin mirar a quien y nos dan una lección de entrega y humanidad a los de misa y oración todos los días”
En actitud de servicio de entrega, se sinceridad y autenticidad. “La Eucaristía es la fuente y cima de toda la evangelización” (Presbyterorum Ordinis - Vaticano II. 7-12-1965). Hoy por hoy, considero que esta máxima es cierta pero incompleta si se mira desde el prisma eclesial. La eucaristía es fuente y puede ser cima y cumbre, pero tal y como la tenemos enfocada en nuestros días es absolutamente inservible para la nueva evangelización. Una evangelización cuya esperanza radica en los jóvenes, en aquellos que tienen el mundo en sus manos y que están ávidos de enseñanzas, de principios y de liderazgo. ¿Cómo es posible que la Iglesia en cada una de sus parroquias –y siento generalizar-, no consiga revitalizar el rostro de Jesús de Nazaret y lo haga atrayente a los ojos de todas las personas, como por ejemplo hace el papa Francisco? 
Para ello sería muy necesario la apertura y la diversificación en cuanto a las responsabilidades pastorales entre el pastor y los agentes de pastoral y los laicos. Y creedme que se de lo que hablo. Las parroquias están muy necesitadas de democracia, sí. No tiene porqué ser esto un término o principio ajeno a la iglesia, cuando se solicita por activa y por pasiva sentido de comunidad, congregación, unidad…etc. Para ello, lo primero que habría que hacer es reconocer como servicio pastoral a tantas personas que ajenas a la iglesia pero con un trasfondo cristiano en muchos casos, hacen el bien sin mirar a quien y nos dan una lección de entrega y humanidad a los de misa y oración todos los días (Mc 9,40). 

“El apostolado de los laicos, que surge de su misma vocación cristiana nunca puede faltar en la Iglesia (Proemio de la Apostolicam Actusitatem, Vaticano II. 18-11-1965). Pero hay que dejarles trabajar, hay que dejar terreno de actuación, y sobre todo hay que saber acercar la eucaristía a las personas. Pero no haciendo una procesión cada vez más pomposa -y vive Dios que me refiero a la generalidad-, que era útil hace 800 años y cuyo misterio y esencia hoy es absolutamente desconocido para la mayoría del pueblo. Por cierto, no me gusta hablar de misterio respecto de lo indescifrable cuando hablo de eucaristía. 
Yo la considero un misterio, pero un misterio a descifrar a desvelar. Porque no hay eucaristía sin persona humana, sin humanidad. Y la Eucaristía tiene tantas facetas y posibilidades de relevarles y mostrarse maravillosa, fraternal, enriquecedora, sensible, cercana…etc; tantas como personas hay en el mundo y somos muchas. Para sintetizar todo esto acabo citando al apreciado amigo José Antonio Pagola, al cual nunca le falta una pizca de razón: “la preocupación por defender y precisar la presencia del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía, ha podido llevarnos inconscientemente a olvidar la presencia viva del Señor Resucitado en el corazón de toda la comunidad cristiana”. 
Si no actualizamos y revitalizamos la eucaristía, se nos perderá entre los varales del palio de respeto. Esperemos que no ocurra y que todos colaboremos en ello. Abrazos fraternos.


Fraternalmente, Floren.

jueves, 15 de junio de 2017

40 AÑOS NO SON NADA - XL Aniversario de la Democracia Española

En cuarenta años da lugar de muchas cosas. De nacer, de vivir el primer amor, de no vivirlo. De sentir sensaciones de todo tipo, fundar una familia, vivir en pareja, disfrutar y viajar, tener hijos, enterrarlos, quizás ser abuelo, morirse…etc. Pero cuando uno ve esta cifra “40” desde la perspectiva democrática, puede que caigamos en la cuenta de que 40 años en democracia no son casi nada. 

"que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal"

Comparada con otras cifras de fechas históricas, 40 años son demasiado pocos. Quizás tan pocos, que en ocasiones tengamos la sensación –yo la tengo al menos- de que todo se pueda romper por cuestiones políticas y fracturas de la convivencia por cuestiones ideológicas, no me refiero aquí al asunto catalán aunque preocupa entre otras lides. 
Escuchaba la radio esta mañana y me estremecía oyendo a personas que fueron apresadas en el régimen de Franco por ser homosexuales, aplicándoseles la ley de maleantes y desordenes públicos. Un chico de aquel entonces y hoy con cincuenta y siete años se sinceró con su familia. Era gay. Su madre superada por la revelación acude a unas monjas a pedir consejo o no sé qué. Y la monja denuncia al hijo que acabó en la cárcel sin derechos de ningún tipo y torturado porque la dictadura nos consideraba enfermos. 
Ojo, aun hoy hay quienes nos consideran como tal. Ellos allá, aunque el estado democrático es una de nuestras garantías. 

Pues precisamente expreso este ejemplo para atestiguar la fragilidad de aquello que es la perla de la corona, la democracia y todo lo que trajo respecto de derechos y libertades. Con la llegada de la democracia fue despenalizada la homosexualidad, la prostitución y la carta de derechos y libertades que se implantó en España, daba posibilidades de que todos pudiéramos vivir nuestro propio espacio en un respeto y orden mutuo, legislado por ley. 
Otra cosa que me impresiona a mis casi cuarenta años, es el hecho del esfuerzo de todas las fuerzas políticas de entonces hicieron para establecer la Carta Magna como código primordial de la convivencia española. Hoy da la sensación de que todo está tan absolutamente polarizado, que es inconcebible ceder ni siquiera un palmo de sitio al otro, aunque el fin primordial sea el interés público o ciudadano. 
Ojalá gobierne quien gobierne, nunca se fracture de manera notable el sentido democrático que caracteriza nuestra sociedad. Yo quiero un estado laico, sin privilegios para nadie. Donde la justicia sea absolutamente independiente, donde todos los políticos tengan limitado su mandato y donde se inhabilite de por vida al que robe dineros del erario público. Donde se prime la atención a los mayores y personas desfavorecidas. Donde la libertad sea la bandera de nuestra convivencia y los derechos fundamentales se contemplen por ley. 
Quiero un estado y un mundo que apueste por las energías renovables y cuide la naturaleza de manera efectiva. Quiero responsabilidad en los políticos de hoy. Quisiera que no dejaran de mirar a los de aquellos años, pues con sus luces y sus sombras dieron pasos de gigante para llegarnos a lo que hoy llamamos en estado del bienestar. Quiero que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal. 
Ojalá vivamos muchos años más de democracia y libertad. Ojalá prime siempre el bien común, lo público y los derechos de las personas. Gracias a quienes hicieron posible la democracia y ánimo a los que tenemos la maravillosa tarea de revitalizarla y hacerla cumplir.

Fraternalmente. Floren.

jueves, 8 de junio de 2017

¿CON QUÉ COMBATIREMOS EL FANATISMO?

¿Con qué combatiremos el fanatismo?
Seria desmedido hablar de pánico mundial respecto de los atentados que se suceden en Europa, en primer lugar porque sin haber en el mundo muertos de primera ni de segunda; en otros lugares de la tierra –puntos calientes le llaman- hay matanzas con más frecuencia que en nuestro continente. Si es cierto que los movimientos de masas se intensifican, por la necesidad humana de vivir mejor y buscar oportunidades. 
El hecho es que en la actualidad es innegable que el terrorismo fanático es un asunto de capital interés, por la importancia de su erradicación. Además, los grupos terroristas al alza y conocidos por todos pues perpetran en la actualidad las mayores catástrofes incluso con los de su propia religión; atentan contra todo aquello que pueda ser vulnerable sin pretender justificarse por medio de la enseñanza coránica. 
Algo impensable pues el dios Alah del sagrado Corán, no es ni más ni menos violento o bondadoso que el Dios que se nos muestra en algunas páginas de la Biblia. ¿Quizás se trata de un conflicto cultural en sí mismo? Creo que sí. Cultural y social. 
Hay reconocidas en el mundo países y zonas absolutamente debilitadas y desfavorecidas a los largo de épocas, bien por causa de los incesantes conflictos y también por el retroceso al que sus gobernantes han obligado al pueblo, al pretender aplicar tradiciones fundamentalistas del más extremo integrismo religioso. Muchos de estos gobernantes y aquellos a los que adoctrinan, pretender ganar terreno a occidente, no por medio del desarrollo intelectual, avances culturales o ampliación de derechos, no. 
Su planteamiento se basa en la más absoluta ignorancia –incluso de su propia religión-, pues pretenden ganar su batalla contra todo, por medio de la conquista como si viviéramos en plena edad media, cuando se conquistaban terrenos a golpe de espada. 
El caso es que es un autentico quebradero de cabeza para muchos países la actual situación, pues es casi imposible controlar la libertad humana de cada individuo, para no permitirle causar el mal. Además es un complejo encaje que nunca debe  restringir derechos, como el de la privacidad y la libre autonomía de movimientos. Eso sí, algo hay que hacer. Y en ese algo hay dos factores que considero esenciales o que pueden colaborar de manera muy efectiva para erradicar el fanatismo religioso. 
Esos dos factores son el Cristianismo y el Islam. Cada cual como dimensión religiosa por medio de la cual el individuo se relaciona con Dios y con su entorno, y como elementos desde cuya doctrina –oportunamente contextualizada- se pueden derivar enseñanzas muy válidas para construir la paz, aplicando el respeto, la colaboración y la fraternidad; todo ello al servicio de toda la sociedad religiosa o no religiosa. 
Cuando hablo colaboración, llamo la atención de los hermanos islámicos pues ellos son de vital importancia para detectar en sus congéneres actitudes, predicamentos y enseñanzas que puedan adoctrinar hacia un fundamentalismo que capte personas para hacerlos objeto del terror y la muerte de inocentes. Es cierto que también hay fundamentalismo en el cristianismo, incluso ha existido de manera agudizada en ciertos grupos establecidos en países concretos. 
Pero en la actualidad es más que necesario el educar y enseñar en la necesidad vital de ser fraternos y humanos para poder tener cada cual nuestro espacio. Corán e Islam no pueden ser relativos a terrorismo, eso es un despropósito. Puestos así, no sé qué religión tendría más millones de muertos inocentes a sus espaldas. Es más que preciso no relacionar movimientos migratorios y refugiados con bombas, caos e inseguridad. 
Un mundo fraterno es un buen mundo, y la diversidad siempre ha enriquecido las culturas. Dejándonos cada uno nuestro espacio, pero sin pretender ser colonizadores de manera velada. 
He escuchado varias veces algo de me chirria los oídos respecto de los inmigrantes: “-que se acostumbren ellos a nuestras tradiciones que para eso están en nuestro país”. Pues, “tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis, anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme”. (Mateo 25,35) 
Si Cristo puede estar en cada uno de estos, ¿a cuál de ellos le vas a preguntar su procedencia como condicionante a tu fraternidad? Demostremos nuestra talla humana. Hagamos gala de cristianismo autentico –no solo del de la misa de los domingos-. Atendamos que en el Islam también se salvarán y que incluso habrá quienes nos lleven la delantera. Apliquemos el amor y las buenas intenciones, para llevar la bondad a los corazones y aspirar un mundo mejor, donde cabemos todos. Solo hay que apretarse un poquito.
Mi oración con Ignacio Echeverria -fallecido defendiendo la libertad en Londres- y mi solidaridad con toda su familia; así como con las demás victimas y heridos del terrorismo mundial.


Fraternalmente, Floren.

jueves, 11 de mayo de 2017

LA VIRTUD DE CAMINAR - Reflexión sobre Juan 14,1-12. V Domingo de Pascua A.

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más;
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”
(Antonio Machado)

Hay muchas palabras y expresiones en la Biblia que son mucho más ricas que su mero significado, pues se refieren a actitudes y circunstancias diversas. Sabemos que siete es siempre, que cuarenta es un largo periodo de tiempo de reflexión y maduración. Que la alusión de Juan el evangelista al pan de vida, es relativa a la ley o norma en la que Dios quiere que vivamos; no tanto al alimento realizado con harina…etc. 
El CAMINO(*), es una de esas expresiones que no solo es relativa al sendero o ruta por la que se transita, sino que desde la Palabra inspirada, CAMINO es la propia vida del hombre y la mujer de cada tiempo –de cada persona- y la relación de estos con Dios.  Indudablemente si se vive se camina, claro. A no ser que la persona tenga algún impedimento de salud. Lo que ocurre es que la alusión al CAMINO desde la perspectiva creyente, implica un aspecto vocacional y de riesgo para la persona de cada tiempo. 

"Estemos con oídos atentos, la mirada el frente y el corazón a la izquierda, para descifrar el rostro de Jesús; Él es el CAMINO, la VERDAD y la VIDA."

Vocacional porque sentimos –y debemos sentir- la necesidad de buscar al Señor. Riesgo porque al caminar nos adentramos en una aventura o proyecto, en el cual y a través de las experiencias de la vida descubrimos el rostro de Jesús, el rostro de Dios; y por ende nos encontramos con nosotros mismos. 
En contraposición de estas actitudes está el sedentarismo o la inactividad. El creyente que se presta solo a tal o cual actividad religiosa durante la semana, pero no lleva consigo el evangelio de Jesús durante todos los días, quizás sea más payaso que otra cosa. Es más, frente al sedentarismo recuerdo esta expresión que los evangelios ponen en boca de Jesús: “he venido a traer fuego a la tierra, y ojalá estuviera ya ardiendo” (Lucas 12,49). 

Es un claro llamamiento hacia una puesta en marcha, una acción o una puesta en camino con determinación, ya que la persona al contacto con el fuego activa el sistema locomotor y actúa instintivamente. Dios no nos quiere dormidos, nos quiere siempre a punto para seguir las huellas de Jesús que son sus propias huellas. Entendiendo que como el apóstol Felipe, siempre vamos a tener dudas al respecto; debemos mantener la certeza de que en el camino de la vida con todas sus luces y sus sombras, Dios nos asiste, se nos revela en Jesucristo y nos anima con la propia energía de la vida que es el Espíritu Santo. 
Lo importante es caminar y caminar confiados. Confiando en las posibilidades humanas, pues lo humano es el reflejo vivo de todo lo que es capaz de dar de sí Dios mismo en la tierra. Siendo “astutos como serpientes, pero sencillos como palomas” (Mt 10,16b). Si leemos detenidamente el salmo de este domingo, encontraremos en el texto una autentica apuesta de la persona por la confianza hacia Dios. 
El seguimiento de su Palabra –la fidelidad al Evangelio- tiene frutos certeros, frutos de vida. “La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra” (Salmo 32). Eso sí, para ser fieles a la Palabra y a Dios tenemos que ser sinceros con nosotros mismos, pues a nuestra conciencia no la podemos engañar. Quizás embauquemos a los demás, pero Dios conoce nuestra masa, sabe qué somos pues habita en nuestro interior. 
Ojalá nos propongamos ser irreprochables ante Dios, siguiendo las huellas de Jesucristo. Él fue fiel a Dios llevando el cumplimiento de Su Palabra hasta la cruz, hasta el testimonio por excelencia de la entrega y el servicio por amor. Este mundo y esta sociedad en la que vivimos, si de algo necesita es de servicio, entrega y compromiso ante tanta desigualdad. 
Jesús pasó por su vida rescatando personas de las cunetas de los caminos. Hoy en día, incluso aquellos que dicen ser sus representantes expulsan de las iglesias a divorciados, homosexuales, indigentes, rumanos o quienes no se ajustan a los estándares de nuestra caridad a la carta o son de ideologías no compartidas. 
Es injusto generalizar, pero del rostro amable, fraterno y misericordioso del Papa Francisco, no se acaba de impregnar nuestra iglesia y menos aun la española. Mientras tanto y teniendo la certeza de que Jesús siempre apostó por lo laico –relativo al pueblo y a lo común-, llevemos el Evangelio en el camino de nuestra vida como la norma de fraternidad y respeto a seguir. 
¿Qué eucaristía necesitamos más, que compartir la mesa con amigos, familiares y con aquellos con los que nadie comparte la mesa? ¿Qué eucaristía necesitamos más, que comprometernos con proyectos que apuesten por los derechos de las personas y su absoluta dignidad? 
¿Qué necesidad tenemos de llevar una estructurada vida sacramental, si el mejor sacramento es el abrazo sincero? Animémonos al caminar. Con esperanza, determinación e ilusión. Estemos con oídos atentos, la mirada el frente y el corazón a la izquierda, para descifrar el rostro de Jesús; Él es el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.

Fraternalmente, Floren.

(*) LECTURAS: http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2017-05-14

LA RELIGIÓN TIENE SU PELIGRO - José Mª Castillo, Teólogo

José M. Castillo

La religión no es Dios. La religión es un conjunto de creencias y prácticas (ritos, observancias, rezos y ceremonias) que, según pensamos los creyentes, nos llevan a Dios. Por eso hay tantas personas convencidas de que, si su relación con la religión es correcta, su relación con Dios también es correcta. Y aquí es donde está el peligro que entraña la religión.
Este peligro consiste en que la religión nos puede engañar. Porque nos puede hacer pensar que estamos bien con Dios, si somos religiosos, si somos observantes de las cosas que manda la religión, defendemos sus intereses y promovemos su esplendor.  

Esto es lo que explica – seguramente y entre otras cosas – por qué hay tantas personas, países y culturas, que son tan religiosas como corruptas. Es más, posiblemente no es ningún disparate afirmar que la tranquilidad de conciencia, que proporciona la religión, es (o puede ser) un factor que ayuda a que los corruptos cometan sus fechorías, pensando que ellos son religiosos y que los buenos servicios que le hacen a la Iglesia, al clero (o a la religión que sea), eso justifica sus conciencias. De forma que su fiel observancia religiosa es lo que explica por qué pueden decir que ellos tienen la “conciencia tranquila” y “las manos limpias”.  
Por todo esto se comprende que los evangelios sean la hiriente y dura historia de aquel hombre de pueblo, un galileo, Jesús de Nazaret, que fue rechazado, condenado y asesinado por la religión. Porque puso al descubierto lo engañados que vivían los hombres más religiosos de su tiempo. No porque aquellos hombres fueran religiosos, sino porque su religiosidad les permitía despreciar a todo el que no pensaba como ellos. Y condenar a todo el que no hacía lo que hacían ellos.  
Exactamente lo mismo que ocurre ahora con no pocos profesionales de la religión. Y con los observantes fanáticos. Los que le dan más importancia a “lo sagrado” que a “lo profano”. Hasta el extremo de pensar que, si “lo sagrado” está bien protegido y bien costeado, “lo profano” es asunto que corresponde a los poderes públicos, con los que hay que mantener buena relación, con tal que nos respeten y nos costeen lo más digno que hay en la vida: la seguridad y la dignidad de “lo sagrado”. De lo demás…, “se hará lo que se pueda”. ¿No acabamos de ver el peligro que entraña todo esto?

Al decir todo esto, no es que yo desprecie a “lo sagrado”. Lo que digo es que tan sagrado es un templo como el dolor de un enfermo, el hambre de un pobre o la vergüenza humillante del que tiene que vivir “de la caridad” de otros. Es más, si el Evangelio dice la verdad, el día del juicio final no nos van a preguntar si fuimos a visitar los templos, sino si estuvimos cerca del que sufre, ya sea por hambre, por estar enfermo, por ser extranjero o estar en la cárcel (Mt 25, 37-40).   

domingo, 7 de mayo de 2017

CUIDADO CON EL PASTOREO

Cuidado con el pastoreo
Es complicado el dar verosimilitud a estas palabras, supuestamente dichas por Jesús: “el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido;[…] Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos”. 

Ni siquiera Jesús que se consideraba hijo de Dios, llegó a considerarse absolutamente imprescindible para que la persona se salve a los ojos de Dios. La opción del seguimiento de Jesús es precisamente eso, una cuestión que puede tomarse o dejarse. Siempre ha dado Dios libertad al ser humano para obrar en consecuencia, hasta el punto de permitir sentirse ignorado por muchos. 

"Salvémonos así, siendo sinceros con Dios y con nosotros mismos, para considerarnos anunciadores del evangelio de Jesús. Otra posibilidad con nubes de por medio es absolutamente descartable"

Tal es así, que no tiene fundamento ninguno el pensar –por ejemplo- que la autentica religión es el cristianismo. Puede partirse de dos cuestiones fundamentales. 1ª: Jesús fue judío y nunca pretendió dejar de serlo. Otra cuestión es la renovación planteada por él mismo, sobre la nueva relación de la persona con nuestro –y su- Padre Dios. 2ª: el cristianismo es una religión hija del judaísmo, por lo cual es una incongruencia considerar sin base aquello desde lo que se ha nacido. 
Todo esto nos puede llevar al punto de partida sobre la cuestión de la salvación, fundamento del evangelio de este domingo (Juan 10,1-10). ¿Quién se salvará? Pues quien quiera salvarse, así de sencillo. Lo que ocurre es que la salvación ya no puede considerarse una posible moneda de cambio, o trueque con Dios aquí en la tierra. 
Nos salvaremos si somos personas que respondan al modo, vida y maneras de Jesús de Nazaret, el revelador del rostro del Padre. Un Padre que es pastor porque acoge. Un Dios que bien por sí mismo o desde Jesús, NO nos gobierna a modo de sacerdote que obligatoriamente tiene que hacer rentable su parroquia a costa de quien sea y como sea, NO. 
Ese no es el camino a seguir, ese es parte del montaje construido a costa del  nombre de Dios y a cuya teatralidad nos prestamos en ocasiones, yo el primero. El pragmatismo es una cualidad fundamental en la persona de hoy, y por ende en la persona cristiana. En cierto modo, no necesitamos que se nos diga en qué creer, como creer y para qué creer. 
Es urgente una actualización de la labor pastoral en la Iglesia, pues el pastor como tal hoy no se entiende ni tiene cabida en una comunidad cristiana dispersa y desencantada por la pastoral de la obligatoriedad, llevada a cabo por muchos obispos en sus diócesis. Es la era del pensamiento individual, al cual se llega desde el respeto mutuo con la posibilidad de  confrontarlo desde la perspectiva fraterna y comunitaria. Ante la individualidad, el abrazo. 
Ante el agnosticismo, la fe en el hombre y la mujer de cada tiempo –Templos del Espíritu Santo-. Ante el fanatismo, una espiritualidad desde el respeto mutuo y la gratuidad de la vida. 
Ante el pastor que nos quiere convertir en ovejas sin determinación, la rebeldía evangélica.
Ante la desesperanza, la salvación aquí en la tierra dando oportunidades de abrazar y acoger. 
Ante el desamor, la capacidad para ser cordiales y amables. 
Ante el pastoreo de la manipulación, el pastoreo del evangelio de cada día y la eucaristía del servicio y el alimento compartido en el nombre de Jesús. 
Salvémonos así, siendo sinceros con Dios y con nosotros mismos. Solo así seremos irreprochables ante la comunidad, para considerarnos anunciadores del evangelio de Jesús. Así nos salvaremos. Otra posibilidad con nubes de por medio es absolutamente descartable. Sed felices y pensad por vosotros mismos, Dios vive en nosotros. ¿Qué más?
Feliz domingo. Fraternalmente, Floren.