CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

viernes, 10 de marzo de 2017

TUS CINCO MINUTOS PARA EL SEÑOR - DOMINGO II CUARESMA A

DOMINGO II CUARESMA A - La transfiguración

"Cada creyente que camina por el desierto cuaresmal, debe aspirar a vivir la Pascua como una eclosión de alegría donde se celebre a Cristo con la predisposición de los apóstoles"

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Palabra del Señor

REFLEXIÓN
La transfiguración del Señor es un acontecimiento de la vida de la primera comunidad creyente, en la cual experimenta la vivencia del resucitado. Es algo importante pues estos acontecimientos son expresiones de la culminación de una etapa, en la cual la maduración en la fe es fundamental. 
El Ejemplo más elocuente de ello es el de san Pablo, que no conoció al Señor físicamente. Sin embargo tuvo la experiencia del resucitado, por medio de una conversión de sus actitudes. 
Cada creyente que camina por el desierto cuaresmal, debe aspirar a vivir la Pascua como una eclosión de alegría donde se celebre a Cristo con la predisposición de los apóstoles. Y la cuaresma es el camino por medio del cual podemos alcanzar la perfección de nuestra vida cristiana y vocacional, trazándonos –al menos- una trayectoria a seguir con determinación. 
La prueba más hermosa de esta maduración en la fe es la de Abrán (Gn 12,1-4ª); representación de aquella primera comunidad que creyó en Dios y en Él puso su confianza. ¡Sal de tu tierra! invita el Señor a Abrán. 
Una comunidad creyente que maduró en la fe, cuyo simbolismo lo prefigura Dios cambiándole el nombre en Abraham; pues alcanzaron la plenitud a los ojos de Dios conformándose como autentica comunidad creyente. 
Por ello, Abraham también es ejemplo de caminar junto a Dios, aun a pesar de los posibles naufragios. No todo es fácil para la vida del creyente. Sin embargo, es vital confiar en Dios, ponerse en sus manos y anonadarse ante su bondad enorme y su amor sin medida
Esa fue la entrega de Jesús, la de su vida por la causa del Reino de Dios, su Padre y tu Padre. Ojalá lleguemos a confiar en Él, hasta el punto de sentirnos como obra suya, de sus manos. Para llegar a la plenitud de nuestras obras, por medio de la transfiguración de nuestro corazón, dando testimonio para sembrar por el mundo la paz y el bien.

fraternalmente, Floren